A finales del año pasado, se pensaba que nuestros laboratorios, convertidos en aposentos del olvido por la desidia y las carencias, eran una causa perdida e irrecuperable, y donde se albergaban sustancias peligrosas con casi 40 años de existencia.
Sin embargo, por iniciativa del Vicerrectorado Administrativo, las Mesas Técnicas de Desechos Tóxicos han sumado esfuerzos para avanzar hacia el mejoramiento de estos espacios que sirven como recinto de trabajo, estudio e investigación. Para lograr ese cometido, hacía falta más que uñas, pero eso no impidió que se sumasen todas las voluntades y se cumpliesen los objetivos planteados.
Ahora, a tan sólo pocos meses de haberse iniciado la labor, podemos decir con orgullo: ¡Adiós desechos tóxicos!