Johandry Hernández / VAD 21 de febrero de 2008

Luego del informe técnico de Dinfra, el VAD procedió a intervenir los laboratorios más abandonados y que servirán como modelo en el plan del rescate global de la infraestructura académica.
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Tras el anuncio en 2007 de impulsar el desarrollo de la infraestructura académica, el Vicerrectorado Administrativo (VAD) emprendió el proyecto de rescate de los laboratorios y salones de clase desde comienzos de este año. La primera fase se enfoca en la remodelación de los espacios más críticos, de forma que sirvan de modelo para los trabajos en las siguientes etapas, para lo cual se adelantan gestiones para que la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu) asigne progresivamente los 31 millones de bolívares fuertes (Bs. 31 millardos) prometidos el año pasado para la recuperación de las 386 aulas teóricas y los 341 laboratorios de LUZ.
“Estos espacios quedarían totalmente equipados para afianzar el mejoramiento de la calidad de la enseñanza en la institución en el pregrado, que habían sido los más desatendidos en el pasado”, resaltó el vicerrector administrativo, Jorge Palencia. En total, suman 727 espacios de estudio para el desarrollo de la investigación que necesitan intervención.
Debido a que LUZ no cuenta con recursos presupuestarios propios para ejecutar este mega proyecto, la Dirección de Infraestructura (Dinfra), a través de las Gerencias de Proyectos y de Construcción, inspeccionó todas las áreas y elaboró un informe final con los salones y laboratorios que necesitaban urgente intervención. Desde comienzos de mes, Dinfra comenzó los trabajos en la Facultad de Humanidades y Educación, en el laboratorio de Química y también en la Facultad de Agronomía, en los salones de Mecánica y el Salón Multidisciplinario.
La recuperación abarca la impermeabilización de los techos, el pulido de los pisos, la instalación y mantenimiento del aire acondicionado, mampostería de las paredes (herrería, pintura, techo, carpintería y frisos) y la instalación de reflectores para la iluminación interna. Se prevé, además, equipar cada aula y laboratorio con pizarras acrílicas, una computadora, un video beam y óptimo mobiliario de estudio. El costo por salón oscila entre diez y doce mil bolívares fuertes (Bs. diez y doce millones).
Se estima que esta primera fase de intervención alcance los siete millones de bolívares fuertes (Bs. siete millardos) y provendrán del presupuesto universitario, por una parte, y el resto de la Opsu. El director adjunto de Dinfra, Eduardo Bracho, explicó que las fases de acción serán trimestrales, de forma tal que a finales de año gran parte de la infraestructura académica de LUZ haya dado un cambio rotundo. Las afirmaciones de Bracho coinciden con las del vicerrector Palencia, quien aseguró con contundencia: “Nuestro anhelo es ser una universidad vanguardista, de primera. El cambio será radical”.
Labor planificada
Algunos de los cambios más notorios se han dado en los laboratorios de la Facultad Experimental de Ciencias. Sólo en los últimos tres meses, el VAD ha invertido 228 mil bolívares fuertes (Bs. 228 millones) para la recuperación de laboratorios, salones y oficinas en los edificios de esta Facultad.
El VAD ha destinado, en los últimos tres meses, 228 mil bolívares fuertes (Bs. 228 millones) para la recuperación de laboratorios, salones y oficinas en los edificios que conforman la Facultad Experimental de Ciencias (FEC), dependencia piloto en el proyecto de dignificación de espacios de LUZ.
Desde mayo del año pasado, la comisión coordinada por el VAD y conformada por decanos, representantes de cada una de las facultades y delegados de Opsu ha estado trabajando en la planificación de la remodelación de salones de clase y laboratorios. A esto se suman las donaciones de equipos como computadoras, fotocopiadoras y video beam a las facultades, enmarcado en el Plan de Apoyo a la Academia de este despacho, como una forma de contrarrestar el abandono y la desidia del pasado de estos importantes espacios para el desarrollo del conocimiento.
“En 2007 dijimos que iríamos al corazón de la academia. Ya estamos dando pasos firmes. No corresponde a una universidad digna tener laboratorios hasta con 40 años de abandono. Gracias al trabajo en equipo que proponemos, hemos logrado unir esfuerzos para planificar, coordinar y resolver nuestros problemas para transformar nuestros espacios académicos, como una forma de erradicar la desidia”, finalizó Palencia.