Taparse la nariz...
André Malraux, en una frase que se ha vuelto desdichadamente paradigmática, dijo: "Los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen; tienen el gobierno que se les parece". Esta sentencia bien podría aplicarse a todo universo que tiene el privilegio de elegir su dirigencia en democracia. Entonces, la Universidad, su gobierno y cogobierno, más que un reflejo, serían el propio espejo de su existencia colectiva, de sus "herramientas vivientes", como Aristóteles llamó a los hombres.
En LUZ, una vez más soplan vientos electorales. El claustro universitario de nuestros núcleos en la COL, Punto Fijo y la Facultad Experimental de Ciencias próximamente elegirá a sus autoridades. Una remozada Comisión Electoral, que goza de toda nuestra confianza, ha anunciado las cercanías de un proceso seguramente ejemplar y los nombres de los candidatos ya en contienda.
Tendrán los electores que evaluar el desvelo de esos aspirantes por la academia, su preparación, capacidad y valores personales. No es la mera empatía lo que debe privar; la responsabilidad está, además, en conocer a fondo las propuestas, su pertinencia y viabilidad, y a partir de ese conocimiento, decidir con conciencia.
He sostenido hasta el agotamiento que la actual realidad nacional impone a las universidades enormes desafíos. Y debo admitir, con todas mis reservas sobre la actual política de educación superior, que esto es para bien. Obviamente, lograr las transformaciones que esa desconfiada lupa gubernamental nos exige depende en gran medida de los hombres y mujeres en quienes descansan las riendas, la toma de decisiones, en la institución.
La rectitud, los valores éticos, el coraje, la capacidad de trabajo, la eficiencia gerencial y el apego profundo a principios institucionales resumen las condiciones del liderazgo que requerimos para seguir resolviendo problemas estructurales de la Universidad. Esto, por encima de toda adherencia a intereses de estancos académico-administrativos que, bajo la figura de bloques de poder, debilitan el Consejo Universitario.
Apuesto al éxito de este proceso eleccionario, y a que de él surjan favorecidos universitarios sin ataduras de grupo. Sin compromisos que les impidan expresar con libertad lo que realmente piensan y ser consecuentes con eso. Gente autónoma, sin miedo, con capacidad de discernimiento, voluntad y firmeza para tomar decisiones trascendentes; autoridades con perfil propio que nos permitan retomar las sendas de la gobernabilidad, continuar optimizando los recursos, elevar la productividad y sanear la administración; autoridades capaces de ejercer sus funciones sin cometer excesos. Un liderazgo comprometido con la transparencia.
Refería Oriana Falacci en su último libro, en el que se entrevista así misma, aquello de que en democracia había que “taparse la nariz y seguir votando”. Esa suerte de apuesta a la participación –que comparto– resume el privilegio que seguimos teniendo de elegir. Hagámoslo con responsabilidad. Para orgullo nuestro, en LUZ se podrá sufragar con los nasales bien expuestos. Les invito a ejercer un voto CONSCIENTE, y sobre todo, a hacerlo con la determinación de que la conducción universitaria verdaderamente se parezca a lo que es su colectivo.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
03 de julio de 2006