David vs. Goliat
Hace algún tiempo, un amigo, profesor y ex autoridad de LUZ, me decía que el edificio rectoral nuevo, paralizado y prácticamente abandonado, era uno de los monumentos más contundentes a la incapacidad y falta de gerencia universitaria. Contradictoriamente, formamos y tenemos grandes gerentes. Sin entrar a discutir las razones o validez de los argumentos del colega, lo importante hoy es que, en sólo días, los despachos rectorales y otras dependencias administrativas neurálgicas de la institución se instalarán en esa estructura, ya recuperada y operativa.
Las contradicciones deben resolverse. En algún momento llegué a decir con amargura que mientras en LUZ damos clases, por ejemplo, de SEGURIDAD INTEGRAL, los universitarios eran atracados en sus propias aulas. No son pocos los hechos que aún demuestran de cuántas maneras y en cuántos casos hemos sido incapaces de aplicar internamente el conocimiento que impartimos o de aprovechar el talento que albergamos, pero eso está cambiando.
Nuestra universidad, fuente de soluciones a problemas en escenarios externos a la institución como líder nacional en producción científica y formación de profesionales altamente calificados, lo menos que puede hacer es demostrar capacidad de gestión para aprovechar ese potencial, esas capacidades y talentos, en la solución de nuestros propios problemas.
Bajo este principio elemental de gerencia, hemos promovido en las últimas semanas la instalación, con calificados ingenieros de nuestras escuelas, las Mesas Técnicas del Agua y del Ambiente, cuerpos operativos y de discusión que ya están atendiendo problemas primarios graves, de vieja data en la universidad, recientemente acentuados por la crisis general de agua en la región. Similar premisa ha impulsado también la creación de nuestra Unidad de Ahorro Energético. Agua, ambiente y energía no son asuntos menores.
No es éste el espacio para listar las estrategias, medidas y correctivos que desde ya, a partir de estas iniciativas, nos permiten seguir humanizando y dignificando los espacios universitarios, pero sí para delatar con orgullo el derroche de capacidad técnica y profesional instalada en la universidad que, con el apoyo de los decanos de Ingeniería y Agronomía, se pone hoy al servicio eficiente y productivo de la propia institución.
Ésta es otra muestra de la respuesta que nuestro recurso humano está dando a largas décadas de fatiga estructural. En esta especie de versión universitaria de David vs. Goliat, acentuada por las necesidades que se multiplican cada día y los escasísimos recursos financieros disponibles para atenderlas, los resultados de estos titánicos esfuerzos de integración (calificado personal de Hidrolago y la Alcaldía de Maracaibo nos acompaña) son enormes estímulos que reivindican principios colectivos de responsabilidad, compromiso y apego institucional. No hay fuerza más grande que ésta para alcanzar la universidad que queremos.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
jpalencia@luz.edu.ve
05 de marzo de 2007