Más que arengas y discursos
En el último proceso electoral para elegir autoridades rectorales en LUZ, la abstención del voto estudiantil llegó a 75%. Según las respuestas a la actual encuesta del portal Web del Viceadministrativo, esto se debe principalmente a dos causas: el estudiante percibe que su voto vale muy poco, y el estudiante no ve la relación, que de hecho existe, entre la escogencia de una autoridad y su bienestar en la institución. La primera opción tiene un 45.9% de preferencia; la segunda, 31.4%.
Si las autoridades desatendemos el transporte, el estudiante no se traslada; si descuidamos los comedores, no se alimenta; en terrenos enmontados y desprotegidos, calles y caminerías en penumbras, lo asaltan; sin baños decentes, sin salones de clases y laboratorios bien dotados o bibliotecas modernas y actualizadas, el estudiante pasa penurias en el recinto; y sin una política académica, integral y efectiva de apoyo al docente, su formación es deficiente. La lista es mucho más amplia, pero en resumen: no hay sector más extenso y vulnerable a las buenas o malas gestiones de una autoridad, que los estudiantes. El problema es que, la inmensa mayoría de ellos, no lo ve, no se conecta. Por lo tanto, no participa, tampoco exige.
Este 22 de mayo, como paso previo a la megaelección de julio, los estudiantes elegirán a sus nuevos representantes al gobierno y cogobierno universitario. Qué mejor oportunidad para escoger líderes que se conviertan en auténticos defensores de sus intereses, interlocutores válidos ante jefes de departamento, directores de escuela, decanos y autoridades rectorales. Líderes estudiantiles proactivos, capaces de impulsar decisiones trascendentes o cuestionarlas cuando haga falta, siempre con la fuerza de los argumentos, del diálogo, sentido de oportunidad y pertinencia, jamás empuñando el arma de la violencia. Cuando un servicio colapsa, ¿a quién beneficia la crisis?
La falta de gestión, la negligencia, es siempre un disparo certero al corazón del alma máter que solemos defender, estudiantes y profesores, en arengas y discursos. La universidad somos todos
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La falta de gestión, la negligencia, es siempre un disparo certero al corazón del alma máter que solemos defender, estudiantes y profesores, en arengas y discursos. La universidad somos todos. Y si algo tenemos que seguir atesorando y defendiendo es la posibilidad que nos brinda nuestra autonomía de decidir libremente en manos de quién ponemos nuestro destino. Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, dice un célebre adagio.
Estudiantes y docentes siguen siendo claustro. Por lo tanto, la responsabilidad es compartida. Sobre todo ahora, cuando el Consejo Universitario de LUZ, como debe ser, ha dado los pasos necesarios para garantizar el 25% del voto estudiantil, como lo establece la Ley de Universidades. Pero el genuino valor de la democracia, lo sabemos, no se reduce a votar. Es allí cuando su ejercicio apenas comienza.
La participación y el monitoreo constante de una gestión, la vigilancia del quehacer administrativo y académico en todas sus dimensiones, y la defensa de los valores institucionales que nos orientan, tienen que ser la brújula para poder construir la universidad que, por deseada y merecida, todos imaginamos.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
05 de mayo de 2008