Mañana
Cuando ni soñaba con la posibilidad de convertirme en autoridad de LUZ, en Rector de mi universidad, veía las campañas electorales con escepticismo y suspicacia. Pensaba: “¿Qué intereses pueden mover a unos profesores como para asumir el gasto y el desgaste que siempre implica llegar a esos cargos?”.
No puedo hablar por otros, pero las motivaciones, para mí, son muy claras hoy. Puedo mencionar al menos tres: para empezar, el estímulo de un amplio y persuasivo grupo de compañeros y amigos que, basados en el trabajo realizado, no sólo te impulsan a ampliarlo, sino que hasta se unen a ti a la hora de construir tu propuesta y sufragar los gastos necesarios para difundirla.
En segundo lugar, me mueve un interés íntimo: hacer por la institución lo mismo que trata de hacer cualquiera por su familia, lo que he hecho por la mía desde niño: cuidarla, mejorar su calidad de vida, defenderla y apuntalar sus valores y valías. Puede sonar demagógico, pero me anima mucho estar en una posición que me permita defender y atender de modo mucho más profundo a mi familia extendida que es LUZ. A la institución y a las personas que la integran. En ese sentido, un Rector puede tener, si realmente lo desea, un horizonte de acción verdaderamente amplio. Pero aun así, es un trabajo de todos. Solo no podría; y no querría.
Somos un grupo de amigos, un grupo de apasionados universitarios que mañana, con la Casa del Profesor como escenario, nos presentaremos ante ustedes para proponer un programa de administración y gerencia académica para LUZ.
|
Ya conformamos el primer frente, la punta de lanza: el equipo rectoral. La enorme abundancia de talento, apego y mística entre los universitarios hicieron que la selección fuera ardua. Durante casi cuatro años he trabajado de cerca con Judith Aular de Durán, quien además de haber sido una exitosa decana, ha desarrollado una gestión como pocas en la Secretaría de LUZ. No recuerdo a nadie que haya alcanzado la aceptación que ostenta hoy Judith en su aspiración.
El caso de María Guadalupe Núñez es similar. No sólo se destacó frente al decanato de Ingeniería, sino que ha sabido llevar durante dos períodos, con enorme eficiencia, la Dirección de Administración de LUZ. Su trabajo allí ha sido parte importante del éxito general que exhibimos hoy en el VAD y sabemos que en sus manos la continuidad y extensión de nuestro trabajo están garantizadas. El caso de Ramón Arrieta no es diferente. Sus méritos académicos y sus notorios logros como decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño le han valido el afecto, respeto y reconocimiento de toda la comunidad universitaria. Un hombre pulcro, con un futuro brillante en la conducción de la institución; un custodio seguro de nuestra memoria, procedimientos y normas.
Comencé trabajando con ellos de manera circunstancial. De compañeros, pasamos a ser amigos que viven y sienten a la universidad con la misma entrega y mística. Ésta es mi otra motivación. Trabajar junto a universitarios integrales, gerentes exitosos y, sobre todo, trabajar con amigos. Somos eso, un grupo de amigos, un grupo de apasionados universitarios que mañana, con la Casa del Profesor como escenario, nos presentaremos ante ustedes para proponer un programa de administración y gerencia académica para LUZ. Tenemos mañana. Hay futuro.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
09 de junio de 2008