No es cuento
Tiempo después de graduado, en un casual reencuentro, un alumno le dice a su profesor: “Debo hacerle un reclamo, la Universidad no me enseñó todo lo necesario para mi ejercicio profesional. He tardado dos años en aprender lo que me faltaba”. El maestro respondió: “¿Y? Si no hubieras pasado por la Universidad, te habría tomado 20 años”. No es cuento: el docente era Alberto Sato, profesor jubilado de LUZ, hoy docente activo en la Universidad de Santiago de Chile.
Durante 40 largos e intensos meses, me he debatido entre la insigne Universidad que somos y la Universidad llena de limitaciones, problemas y enormes deudas con nosotros mismos, que también somos. Quizás por eso podría decirse que desde el despacho administrativo de LUZ, ciertamente, si algo hemos querido hacer es pagar deudas, no tanto económicas, sino sociales y hasta morales. Pero la lista sigue siendo larga. Hoy, una de las más insólitas y notorias deudas tiene que ver con nuestra plataforma tecnológica.
Mucho más allá de tener un portal Web que permite hacer consultas financieras en línea, y de haber logrado la integración de los sistemas informáticos de planificación, presupuesto, contabilidad y finanzas que han transformado la conducción de nuestros procesos administrativos (216 unidades se encuentran interconectadas y en interacción permanente), nuestras funciones esenciales de investigación, docencia y extensión no pueden concebirse desligadas de un Sistema Nervioso Digital Universitario que nos permita emigrar hacia una auténtica cultura digital, la oficina sin papel y el acortamiento de los procesos. Pero en LUZ eso no existe; es un sueño.
Nuestras funciones esenciales de investigación, docencia y extensión no pueden concebirse desligadas de un Sistema Nervioso Digital Universitario que nos permita emigrar hacia una auténtica cultura digital
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De allí que el próximo reto sea concretar un modelo sostenido de desarrollo y fortalecimiento de toda nuestra plataforma tecnológica, a través de una red comunicacional eficiente y consolidada, y del uso del soporte digital como elemento operativo fundamental. Si con el puro esfuerzo personal de nuestros docentes e investigadores, y a pesar de los paquidérmicos procesos actuales de LUZ, ocupamos lugares privilegiados en el ranking académico nacional, ¿qué no lograríamos con una infraestructura técnica interconectada, apropiada y eficiente?
Generar equipos virtuales intra y extrauniversitarios para compartir conocimientos, trabajar en tiempo real y reaccionar con prontitud a cualquier exigencia, es una condición mínima de funcionamiento en toda universidad moderna. LUZ arrastra esta monumental deuda con sus docentes e investigadores, y también con la sociedad. Se impone, además, garantizar una política de actualización y mantenimiento de la tecnología, la administración efectiva de las redes administrativas y académicas, y la promoción de una verdadera cultura de servicios informáticos a toda la comunidad universitaria.
Una real gestión del conocimiento, comunicaciones en línea, uso exhaustivo del correo electrónico, información selectiva, rapidez de respuesta, soluciones con criterios robustos, fundamentados en información al instante y actualizada, y sobre todo CONECTIVIDAD, son aspectos por profundizar para saldar tan injustificada deuda. Esto tampoco es cuento. Para nosotros, la palabra empeñada es palabra cumplida.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
10 de marzo de 2008