El mandato
Desde el pasado 18 de julio no hemos hecho otra cosa que dedicarnos a ser consecuentes con el proyecto de universidad que propusimos. Conscientes de que el tiempo apremia, desde nuestra sala situacional ya instalada, y con los ojos pegados al programa de gobierno ofrecido por el equipo rectoral, hemos dado paso a nuestra agenda estratégica y operativa de trabajo para los próximos cuatro años. Primer gran paso: la conformación de los cuadros directivos.
En esta difícil tarea, lo primero que hemos querido reivindicar, haciendo honor a los principios de participación y democratización en la vida universitaria, es el derecho que cada autoridad tiene de escoger con libertad a su equipo de directores. Lo he dicho y lo sostengo hoy: creo en la capacidad de gerenciar equipos humanos, estimulados y ganados para ser productivos. Creo en la capacidad de lograr verdaderas sinergias que permitan alcanzar resultados tangibles.
Dos de los ejes fundamentales de esta gestión serán las comunicaciones y la cultura, bases de la imagen y el impacto de toda universidad como centro de desarrollo social.
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En el nuevo período rectoral, esos resultados deberán ser congruentes con la oferta presentada, no sólo al claustro, sino a la comunidad universitaria toda. Una oferta de gestión que seguiremos alimentando, reevaluando y adaptando; una guía práctica para superar la universidad que somos y acercarnos cada vez más a la universidad que podemos y debemos ser.
El relanzamiento, fortalecimiento y proyección de una cualitativa actividad académica y científica aún más consistente y distintiva; la transparencia administrativa y el mantenimiento de la infraestructura universitaria, pero sobre todo el adelanto y concreción de importantes obras inconclusas; el sólido desarrollo de nuestra plataforma tecnológica; y aquello que otras universidades muestran con orgullo y más inteligencia: las comunicaciones y la cultura, bases de la imagen y el impacto de toda universidad como centro de desarrollo social, lo saben ustedes, serán ejes fundamentales de esta gestión.
Con la humildad de siempre, sin mesianismo ni sectarismo alguno, ésa es la visión que esperamos compartir con cada autoridad rectoral electa, y especialmente con cada director nombrado por ellos, e igualmente con el cuerpo de decanos y demás miembros del Consejo Universitario, en cuyas manos estarán las decisiones cruciales que en esta nueva etapa permitan marcar la diferencia. La responsabilidad es compartida; el mandato, actuar en defensa del interés colectivo, y siempre por el bien de la Universidad.
Por lo que en adelante nos espera, autoridades, directores, y universitarios todos, asúmanse convocados a hacer tangibles las ideas, a construir ahora lo imaginado. Y sobre todo a no conformarse, a no aceptar la distancia entre esa universidad que somos y la que podemos llegar a ser. A forjar juntos una institución mucho más comprometida con sus verdaderos valores y con nuestras legítimas y urgentes aspiraciones.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
15 de spetiembre 2008