Civilismo y civismo
No pretendo yo resucitar viejos debates decimonónicos entre civilismo y militarismo. Mucho menos incurrir en la dicotomía que relaciona el primero con progreso y el segundo con atraso. No es la idea. La historia conoce de militares y policías con profundas convicciones democráticas, y de civiles que carecen de ellas. Los gobiernos o son democráticos o son autoritarios. Punto.
He querido retomar el ideal civilista, auténticamente democrático, ejercido a través de una ciudadanía tenaz y activa, que comprende y hace comprender a los gobernantes que la democracia no culmina, sino que empieza con las elecciones. Pero que además son capaces de darse procesos eleccionarios eficientes, limpios y masivamente participativos, sin incertidumbre, presiones innecesarias, uniformes, botas ni armas. Procesos firmes y profundamente cívicos de reafirmación del libre juego de las ideas, y de confianza plena en su árbitro electoral.
Nuestra siempre ilustre Universidad acaba de dar ejemplo al país de civilismo –coherencia con la práctica de los principios democráticos– y civismo, entendido como una actitud esencial para la convivencia, que hace posible una sociedad amable, participativa, solidaria y capaz de hacer frente a los cambios sociales de estos tiempos, a partir de la negociación, definición y aceptación de normas de convivencia entre intereses y valores distintos.
El comportamiento de los asambleístas en la elección de los decanos de la Facultad Experimental de Ciencias y de los núcleos Punto Fijo y Costa Oriental del Lago de LUZ, nos distingue como sociedad modelo de libertad, pluralismo, tolerancia y consenso, fiel reflejo de una tradición que reafirma la autonomía universitaria y que, como institución esencial de la república, nos impone el deber y reviste de autoridad para ser voceros de la vida en democracia.
El trabajo apenas comienza. Las comunidades de la FEC y los núcleos esperan reivindicar viejas luchas y anhelos. Así lo hizo explícito un claustro que se desbordó en participación, alcanzando porcentajes históricos de más del 95%, una comunidad que se volcó a expresar su decisión, favoreciendo de modo contundente las aspiraciones de Ever Morales en Ciencias, y Freddy Marín en Punto Fijo, autoridades electas en primera vuelta; y de Carlos García y Dalmarys Salazar, en Cabimas, quienes finalizan la contienda el próximo jueves 20.
Nuestras palabras de respeto y reconocimiento a quienes resultaron electos, a los que siguen en la lucha y a todos esos universitarios que se atrevieron a dar el paso de proponerle alternativas al claustro y expresar su voluntad de asumir tan soberbias responsabilidades.
Los decanos electos se enfrentan ahora al reto de cumplir sus ofertas, de ponerse a la altura de lo que la institución requiere. Es hora de demostrar que la Universidad es una.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
17 de julio de 2006