Autonomía e impunidad
Entre radiantes goles africanos, y el memorable orgullo académico que esta semana sumaron a LUZ sus lingüistas, la inseguridad en el recinto universitario, como una sombra negra que todo lo empaña, nos roba la paz y los bienes y nos restriega en las narices el estrepitoso fracaso de una política que jamás compartí. 20 meses llevo siguiendo este problema mayúsculo que –con razón– es la primera preocupación de la comunidad universitaria. Han sido 20 meses de frustraciones.
El plan de seguridad de LUZ, basado en la “pacificación estudiantil”, aplaudido y refrendado por el animoso voto de confianza del Consejo Universitario (CU), terminó con la renuncia de su mentor, y un incremento exorbitante de delitos. En los últimos meses, los atracos a personas, el hurto de vehículos en estacionamientos y la presencia de carros picados en nuestros terreros, se unen al robo, a punta de pistola, en ambientes universitarios, de un camión cisterna, dos camiones volteo y una retroexcavadora.
A ello se suma el inaudito cobro de peaje a proveedores de obras que se construyen en la Universidad y alrededores; el secuestro de nuestras unidades de transporte estudiantil por parte de seudoestudiantes, y más recientemente, la indebida apropiación de más de 50 autobuses del transporte colectivo que fueron arrebatadas a sus dueños e introducidas al campo universitario, actividad delictual de grave perjuicio público que se comete al amparo de la autonomía. No lo acepto. Así como no acepto el silencio que nos hace cómplices.
Le prenden fuego a un centro de estudiantes, no hay culpables; roban equipos, nadie señala; hurtan herramientas y costosos repuestos de los talleres de transporte, todos saben, nadie habla. No hay culpables. Saqueo interno y agravios públicos. Los desmanes quedan en el secreto a voces. La frase trillada es: “todos saben quiénes son”, y parece ser verdad. A pesar de ello, no hay denunciantes ni denunciados. ¡Escandalosa impunidad! Cuando la flagrancia permite identificar a los delincuentes, se abren expedientes que no concluyen en nada. ¿Falta de autoridad? ¿Qué miedo, qué intereses?
Compramos camionetas para el patrullaje permanente del anillo vial de LUZ, defendí eso hasta la ronquera y no se hace. Los recursos que se destinan a la vigilancia, tanto privada como institucional, siguen cayendo en saco roto. El hurto del alambre superior de la cerca perimetral nueva, que ni siquiera hemos terminado de levantar, y el constante rayado de monumentos que intentamos recuperar, son contundentes ejemplos de ineficiencia.
No acepto el argumento de que la inseguridad es un problema nacional, y que su solución escapa de nuestras manos. Éste es un asunto de decisiones firmes, pero ni soy mutante, ni tengo el don de la multiplicación. Más de una docena de votos hacen mayoría en el CU. Tenemos recursos legales, como el artículo 7 de la Ley de Universidades vigente, y una gran deuda con los universitarios. El binomio autonomía-impunidad es vergonzoso y peligroso. La autonomía, antes que un derecho constitucional sacralizado, comporta una gigantesca responsabilidad.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
19 de junio de 2006