Sólo digo: "voluntad"
Hace unos días, en plena celebración del 43 aniversario del Consejo de Fomento de LUZ, su director, el profesor Egno Chávez, asistió a un programa radial en su esfuerzo por dar a conocer las actividades conmemorativas. Recibió luego la llamada de un empresario de Ciudad Ojeda, productor de transformadores eléctricos, que necesitaba saber cómo podía contratar los servicios de la Universidad del Zulia.
El empresario no atinaba a entender cómo es que viviendo, trabajando y produciendo en la región, había tenido que satisfacer su necesidad de servicios en la Universidad de Los Andes, ubicada a 400 kilómetros y casi seis horas de distancia de su empresa.
Empeora el cuadro el hecho de que en nuestra Facultad de Ingeniería opera una de las seis empresas rentales de LUZ, Erinca, y el hecho de que la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad del Zulia es una de las mejores del país. Por modestia no digo “la mejor”. Este incidente podría verse como algo fortuito, aleatorio, accidental; pero en realidad delata un hecho claro: lo mal que nos vinculamos con el sector productivo. Perdonen que lo diga de modo tan simple.
Con esta anécdota inicié mi disertación en el foro Desafíos de las empresas y actividades rentales de las universidades nacionales, evento que una vez más abrió el debate sobre las múltiples vías que tienen nuestros centros de educación superior para transferir el resultado de su labor científica al sector productivo, garantizando con ello la generación de ingresos propios.
En las más prestigiosas universidades del mundo, sólo entre 15 y 20% de sus ingresos totales provienen de los nexos comerciales con sectores externos. Sabemos que para nosotros ésta nunca será una fuente determinante de recursos, pero sin duda sí podríamos cambiar el saldo rojo que, en general, arroja la actividad rental universitaria.
En LUZ, además de nuestras 12 fundaciones y media docena de empresas, tenemos profesores desarrollando actividad rental por cuenta propia, en el desamparo, sin apoyo del Consejo de Fomento, ni de Inpeluz, ni del Parque Tecnológico, ni de nadie; expuestos a perder la propiedad de su producción científica. No existen estadísticas sobre cuántos lo hacen, pero son más de los que imaginamos.
Nuestra intención no es hacer señalamientos, sino insistir en la necesidad de organizar estas estructuras y actividades ejercidas sin control ni supervisión, de manera atomizada y hasta solitaria. Establecer una política rental integral, coherente, consensuada; devolver la vigencia a Fomento, organismo clave para dar una visión de conjunto a la generación de renta. En síntesis, acabar con el desorden en la manera como hemos transferido a la sociedad los productos que generamos.
Aquella mañana, más allá del diagnóstico, presentamos propuestas. ¡Cómo seguir eludiendo nuestro deber de convertir en plusvalía social el producto intelectual y las ganancias que toda iniciativa genere dentro de la Universidad! Ésa es para nosotros la única concepción válida de RENTA, pero, como he dicho siempre, lo que hace falta para lograrlo es seriedad, decisión y, dirían muchos, voluntad política. Yo digo sólo voluntad.
Jorge Palencia
Vicerrector Administrativo de LUZ
21 de mayo de 2007