La solución a la inequidad en el sistema
universitario vigente en cuanto al ingreso
estudiantil no está en permitir el acceso
universal de todos los aspirantes, sino en
combatir las deficiencias estructurales que
arrastran los bachilleres producto de la mala
educación en los niveles precedentes. Esta
reflexión es compartida por autoridades
universitarias de diversas casas de estudio del
país, como la Universidad Simón Bolívar (USB),
Central de Venezuela (UCV), del Zulia (LUZ),
Católica Cecilio Acosta (Unica), Católica Andrés
Bello (Ucab) y de Carabobo (UC).
El Gobierno sostiene, por su parte, la tesis de
un nuevo Sistema Nacional de Ingreso Estudiantil a
la Educación Superior (SNIEES) incluyente,
equitativo, con igualdad de oportunidades para
todos los aspirantes, donde se democratice el
acceso al conocimiento. Se espera que hoy el
Consejo Nacional de Universidades (CNU) aclare la
forma cómo ingresarán los nuevos bachilleres a las
universidades.
Benjamín Scharifker, rector de la USB, opinó
que a menos que se arranquen de raíz deficiencias
fundamentales como la mala formación en
lecto-escritura, cálculo matemático y dotación de
laboratorios en los liceos del país, este sistema
no resolverá la inequidad. Para estudiar se
necesitan unas condiciones básicas sin las cuales
no se alcanza la suficiente preparación ni las
competencias mínimas para transitar con éxito por
una carrera universitaria.
"Hemos conversado con alumnos de varios liceos,
públicos y privados. No están de acuerdo con este
sistema. Manifiestan que si en sus instituciones
no hay profesores de matemática o física les
exoneran esas materias. Tampoco tienen buenos
laboratorios. No salen bien formados. Esta es la
verdadera discusión, pero se evade. Una fórmula de
admisión es un paliativo que no resuelve las
causas del problema".
Aclaró que para entrar a la institución que
preside se toma en cuenta únicamente el desempeño
estudiantil basado en pruebas y cursos internos,
no en privilegios ni convenios personales. Planteó
un posible escenario en el que sea el Estado quien
decida cómo tomará forma el nuevo sistema: por vía
de la ley Habilitante.
Precisó que sólo por decreto presidencial
cabría lugar ir en contra de la autonomía
universitaria constitucional, referente al derecho
de cada institución a decidir cómo admite a sus
estudiantes. "Si eso ocurre tendremos que acatarlo
pero sería un error y generaría nuevos problemas.
Recomendamos que no se haga
impositivamente".
Imposición desfavorable
Ángel Lombardi, rector de la Unica, defendió
reiteradamente el consenso entre el Gobierno y las
instituciones como única vía para resolver la
situación. "Una decisión unilateral del poder
central no es el camino. Hay que seguir
discutiendo. El sector universitario está
preparado para tomar una decisión".
Afirmó que en dos o tres reuniones más podría
darse el consenso dependiendo de la voluntad
política para conversar las propuestas. La idea de
la imposición es la menos recomendable porque
provocaría rechazo en la comunidad universitaria.
Resaltó un detalle importante y es que el CNU
cuenta con una mayoría que favorece las políticas
del Gobierno.
Si bien Lombardi se identifica en la teoría con
una mayor inclusión y menos obstáculos para
ingresar a la educación superior, concluyó que en
la práctica las mismas deficiencias del sistema
educativo precedente obligaron a las universidades
a asumir las pruebas internas y cursos
introductorios.
Leonardo Atencio, rector de LUZ, rechazó toda
imposición gubernamental porque provocaría
problemas para los ingresos. Reiteró que todas las
universidades deben contribuir a la configuración
de este nuevo sistema de admisión, recordando que
es potestad de cada Consejo Universitario, por
ley, aprobar los procesos de ingreso.
LUZ incrementó su matrícula estudiantil de
siete mil 500 a 12 mil 500 cupos entre 2006 y
2008. "Hacemos un llamado al Gobierno para que
otorgue los recursos necesarios para la planta
profesoral, empleados y obreros. No podremos
ingresar si no llegan los créditos adicionales.
Esto permitiría un mejor entendimiento, sobre todo
con las universidades autónomas".
Leonardo Atencio manifestó su preocupación por
las declaraciones ofrecidas a La Verdad el
pasado martes por Antonio Castejón, director de la
Oficina de Planificación del Sector Universitario
(Opsu), sobre la propuesta de ingresar a no
bachilleres que mediante un examen demuestren sus
competencias, según establece un acuerdo suscrito
entre Venezuela y la Unesco en 1986. "Entiendo la
propuesta como admitir personas que participan en
programas como el Francisco Ochoa. Si es en el
sentido de los programas de extensión, bienvenidos
sean".
Responsables del producto
Otro académico que coincide con la necesidad de
atacar las fallas en el sistema educativo primario
y secundario es Luis Ugalde, rector de la Ucab. El
pasado 20 de febrero, durante una visita a
Maracaibo, comparó la admisión universitaria con
una fábrica de muebles en donde las instituciones
de educación superior son responsables ante la
nación por el producto egresado.
"Si la madera que recibo no me permite hacer
buenos muebles estoy engañando a la gente. Cuando
doy un título universitario certifico que el
alumno hizo una carrera seria. Si me dicen que
debo recibir a todo el mundo no puedo certificar
nada porque no puedo hacer bien mi trabajo. El
país queda defraudado. Si no logramos calidad en
la primaria y secundaria no podemos tenerla en la
universidad".
Ugalde apuntó que la preocupación del Gobierno
sobre una mayor inclusión es legítima y las
universidades deben procurar "por todos los
medios" recibir más alumnos, sin caer en la
"demagogia" en cuanto a la cantidad de profesores
y presupuesto.
Cecilia García Arocha, secretaria de la UCV,
expresó a La Verdad el pasado 15 de febrero
en el Núcleo de Secretarios celebrado en Punto
Fijo, que al menos en esa casa de estudios no
pueden garantizar una reducción en la exclusión, a
menos que se resuelvan las fallas académicas de
los bachilleres. La aplicación del algoritmo
matemático para definir el ingreso con base en los
méritos por promedio de cada alumno será
complicado de llegar a aprobarse.
Pedro Villaroel, secretario de la UC, sumó otra
opinión en favor de enfrentar la mala formación de
los bachilleres antes que egresen del liceo. Es
menester, según su criterio, brindar además
orientación vocacional y asistencia en áreas
básicas como lenguaje, matemática y ciencias. "El
Ministerio de Educación debe asumir su
responsabilidad. En la universidad no vamos a
solucionar los problemas de los niveles
precedentes".