03 de julio de 2007
La mayoría de los ambientes de enseñanza e investigación en LUZ datan de la época en que estrenábamos la Ciudad Universitaria. Los años no pasan en vano. Hoy, buena parte de esas mismas instalaciones albergan a casi 60 mil estudiantes y a todos nuestros docentes e investigadores, en condiciones, nos duele decirlo, más que desatendidas y precarias.
Ante esa realidad no podemos quedarnos de brazos cruzados. Con una planificación rigurosa y haciendo rendir los recursos con creatividad, en poco más de dos años nos hemos abocado a recuperar la infraestructura académica de LUZ. Los primeros resultados saltan ya a la vista. Ahora vamos al corazón de la institución, a sus entrañas, a atender el clamor de miles de estudiantes y profesores que exigen, con todo el derecho, salones y laboratorios dignos.
La Universidad del Zulia cuenta no con uno o dos, sino con casi 350 laboratorios. Para el 2008, nuestro compromiso es recuperarlos junto a las casi 400 aulas teóricas que tenemos. Nuestra Dirección de Infraestructura, los decanos, representantes y dolientes en cada facultad adelantan ya el diagnóstico.
Nuestros laboratorios viven en una búsqueda constante de lo que aún no sabemos, esperando que, al disipar incógnitas, se contribuya a resolver dificultades que aquejan al hombre. Para lograr ese cometido, hace falta más que uñas. Con frecuencia escuchamos a nuestros investigadores aclarar que sus avances se deben más a su propio empuje que al apoyo institucional.
Históricamente en LUZ las necesidades de los laboratorios se han atendido de manera puntual y aislada. Desde el VAD nos planteamos una política institucional, integral y sostenida, de rescate y mantenimiento de esos espacios, así como de dotación de reactivos y todo tipo de insumo para su funcionamiento. Sirva este medio para establecer el compromiso. Tenemos ya el aval de la palabra empeñada y cumplida. Así como el 2007 ha sido el de la consolidación de la infraestructura base y exterior, el 2008 será el año del rescate de aulas y laboratorios.