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Docentes jubilados, más activos que nunca

Legados invaluables de LUZ

Grissel Montiel/VAD 11 de junio de 2007

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Los profesores jubilados de LUZ no sólo son reserva moral. Muchos de ellos, dedicados al quehacer universitario hasta el último de sus días en el recinto, han cosechado frutos que consolidan la excelencia de esta institución centenaria. Centros y laboratorios, grupos de investigadores y medios de difusión son algunas obras tangibles con los que estos académicos han honrado a LUZ

Rosa María Salom, ejemplo de perseverancia

Todos la recuerdan por su disciplina y verticalidad en las aulas. De uno de sus trabajos de ascenso, hace al menos tres décadas, nació el proyecto comunicacional más importante de la Universidad desde su Reapertura: LUZ FM 102.9.

Diez minutos le bastaron para convencer al ministro Simón Alberto Consalvi de los propósitos auténticos de la iniciativa universitaria más visionaria de aquel momento. “¿Para qué quiere usted una emisora? ¿Como que me quiere embochinchar el país?”, inquirió el entonces titular de Interior y Justicia. “No, queremos hacer cultura”, respondió Rosa María Salom, comunicadora, especialista en estética de los medios, profesora y otro orgullo de LUZ. Dos semanas después, 15 años de solicitudes y gestiones llegaron a su fin con el otorgamiento de la concesión para salir al aire.

No conforme con acumular un envidiable récord académico, Rosa María Salom, summa cum laude a los 21 años, con estudios de postgrado en Europa y EE UU, dedicó meritorios esfuerzos a lo que muchos docentes le huyen: el trabajo administrativo. Entre otras responsabilidades, fue dos veces directora de la Escuela de Comunicación Social, fundadora y primera de LUZ FM y presidenta de la Fundación Teatro Baralt. Por consenso, tres vocablos definen su paso por estos cargos: compromiso y eficiencia gerencial

Hoy, en tiempos inciertos para el ejercicio pleno de la libertad de expresión en el país, los universitarios agradecen su ejemplo, mientras LUZ FM, su mayor legado tangible, se agiganta como patrimonio. No en vano Rosa María Salom se cuenta entre los privilegiados discípulos de ilustres hombres de la comunicación como Sergio Antillano, Sergio Facchi e Ignacio de la Cruz.

Humberto Soscum, alquimista del conocimiento

Treinta años formando estudiantes en casi todas las áreas de química en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC) no fueron suficientes para Humberto Soscum Machado. Durante su larga trayectoria en LUZ sugirió y fundó la cátedra Química Computacional y el Laboratorio de Química Inorgánica Teórica, las cuales le abrieron paso a nuevas líneas de investigación y en específico a la que lo llevaría a uno de sus siguientes destinos laborales: el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), donde actualmente ejerce como investigador asociado.

A su paso por LUZ, el profesor Soscum Machado, ahora director ejecutivo del Centro Nacional de Tecnología Química, adscrito al Ministerio de Ciencia y Tecnología, fue tutor de decenas de tesis de pregrado y postgrado. Su mayor legado lo ha dejado formando gente en estudios de tercer y cuarto nivel.

“He querido demostrarles a las generaciones de relevo que, a pesar de los pocos recursos con los que cuenta la institución, sí se puede hacer investigación científica y docencia de alta calidad y ser competitivo en el mundo, porque la universidad abre espacios para ello”, afirma.

A pesar de haber dedicado su vida a la docencia y a la investigación, fue consejero electo, candidato a decano, director de investigación, y representante de la FEC ante el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (Condes). Además, la Universidad de Angers, en Francia, y la Universidad de Manchester, en Inglaterra, han convenido tenerlo como profesor invitado y visitante.

Oladis Troconis, referencia mundial en ingeniería

Con mucho más trabajo, como ella misma lo afirma, Oladis Troconis, doctora honoris causa y PPI IV de nuestra Universidad, continúa cumpliendo las mismas funciones que ejercía como personal activo.

Esta ingeniera química, al graduarse, alzó su vuelo rumbo a Estados Unidos, no en búsqueda del sueño americano, sino del conocimiento. Al regresar como Master of Science en Ingeniería Química de la Universidad de Oklahoma (1975) creó el Laboratorio de Corrosión de la Escuela de Química de la Facultad de Ingeniería, que pasó a ser en 1992 el Centro de Estudios de Corrosión de LUZ. Su sueño se cumplió, y ahora dice seguir luchando por dejar a los investigadores capaces de mantener en pie éste, su gran proyecto. Para ello, tutorea 10 tesis de pregrado y cuatro de postgrado, además de ejercer la docencia en maestría.

Es conocida mundialmente por sus estudios en el campo de la corrosión y la ingeniería química. Su manual de cómo reparar y rehabilitar estructuras de concreto armado, como es el caso del Puente sobre el Lago, es consultado por ingenieros de varios continentes.

No ha querido ocupar otros cargos en la Universidad porque sus esfuerzos se han dirigido siempre a formar a nuevos investigadores. Para Troconis, no sólo ha sido importante crear el Centro, sino garantizar la presencia de quienes lo sigan soportando. “Ya he formado cuatro generaciones de relevo”, exclama orgullosa. En LUZ, todos lo estamos.

Álvaro Márquez-Fernández, filósofo de la utopía

La revista internacional de filosofía Utopía y Praxis Latinoamericana, que según el Fonacit se encuentra entre los primeros tres puestos de las publicaciones acreditadas más importantes del país, es el mayor legado que el profesor Álvaro Márquez ha dejado a la Academia. En 1986 fundó ese proyecto editorial del que continúa siendo coordinador y director, y donde confluyen los aportes de pensadores de todo el orbe.

La revista internacional de filosofía Utopía y Praxis Latinoamericana, que según el Fonacit se encuentra entre los primeros tres puestos de las publicaciones acreditadas más importantes del país, es el mayor legado que el profesor Álvaro Márquez ha dejado a la Academia. En 1986 fundó ese proyecto editorial del que continúa siendo coordinador y director, y donde confluyen los aportes de pensadores de todo el orbe.

Márquez ha desarrollado importantes investigacio-nes en líneas como filosofía latinoamericana, política y filosofía para niños. Aunque es docente jubilado, continúa a la cabeza de proyectos en el Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces), y pertenece a un grupo de investigadores sobre filosofía para niños en la Universidad Cecilio Acosta. Fue, además, director asociado del suplemento cultural Signos en Rotación del diario La Verdad, que sirvió de ágora para la reflexión filosófica iberoamericana.

Su carrera como educador tampoco culminó con la jubilación. Es asesor de becarías académicas en la Faces y tutor de maestría y doctorado. También trabaja en un proyecto de intercambio interinstitucional con la Universidad de Nápoles, en Italia, en un programa de investigación sobre Derechos Humanos.

A través de sus tesistas se ha fortalecido su más importante legado: la generación de relevo, que junto a la apertura de líneas de investigación y grupos de trabajo, los convenios internacionales que lo han llevado a representar a la Universidad en el exterior y, de manera más tangible, la revista Utopía y Praxis Latinoamericana, resaltan a Álvaro Márquez como uno de los más insignes humanistas de LUZ.

José Enrique Finol, develando los signos de nuestra cultura

¿Quién iba a imaginar que en Suecia conocerían la simbología de las capillitas que los venezolanos colocan a las orillas de la carretera? Gracias a la incansable investigación de José Enrique Finol sobre nuestros ritos y mitos contemporáneos, la cultura y la globalización, LUZ ha dado de qué hablar en la comunidad semiótica internacional.

Recién graduado en Letras, ingresó como docente a los 24 años en la Facultad Experimental de Ciencias y la escuela de Comunicación Social. Trabajó en las salas de redacción de Panorama y La Columna. Entre pizarrones y máquinas de escribir cultivó su interés por develar los signos de lo espectacular y cotidiano en la sociedad. En 1980 obtuvo un doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Francia y, una década más tarde, el postdoctorado en Semiótica y Antropología en la Universidad de Indiana.

Ha participado en numerosos congresos, revistas y ponencias internacionales. Ha sido presidente de la Federación Latinoamericana de Semiótica, la Asociación Venezolana de Semiótica y el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia. Se destaca además su labor administrativa en la FEC, donde fue dos veces decano, director-fundador de la revista Opción y fundador del Laboratorio de Investigaciones Semióticas y Antropológicas (Lisa), proyecto que hoy coordina.

Ya jubilado, dicta seminarios en los postgrados de Antropología y Ciencias de la Comunicación y tutorea a tesistas de maestría y doctorado. En junio elevó nuevamente el nombre de LUZ como coordinador de mesa de discusiones y conferencista invitado en el IX Congreso Internacional de Semiótica, celebrado en Finlandia. Actualmente investiga sobre las representaciones simbólicas del transporte urbano en Maracaibo. Por su aporte a la temática wayúu, ganó el premio Andrés Bello con el libro Mito y cultura wayúu, reeditado este año.

Haydée Ochoa, aliada de la gestión pública

El trabajo de investigación que venía coordinando desde que era activa continúa para Haydée Ochoa. En el Centro de Estudios de la Empresa, Ochoa lleva la batuta de cinco proyectos que reúnen a profesores de universidades como la Simón Bolívar y la Rafael Urdaneta. Actualmente, asesora al Consejo de Desarrollo Científico de la Universidad Rafael María Baralt y dirige la línea de política y gestión pública en investigación y postgrado en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Diseñó, impulsó y desarrolló el postgrado de eva-luación de la gestión de empresas públicas; participó en el diseño del postgrado de Gerencias Públicas y el doctorado de Ciencias Sociales, mención Gerencia. Más de 40 años de trayectoria en LUZ, hasta el 2005, la convierten en una formadora académica en economía y gestión pública, que hoy está por comenzar una consultoría en el Ministerio de Ciencia y Tecnología para concretar trabajos en Zulia, Lara y Falcón, relacionados con la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Durante 10 años, dirigió la revista sobre gerencia más importante del país, según la puntuación obtenida por el Fonacit. Su aporte a la enseñanza en niveles que garantizan la generación de relevo, se refleja en miles de horas de clases impartidas y en las más de 50 tesis de pregrado y postgrado que ha tutorado.

Pese a su posición crítica sobre el Programa de Promoción al Investigador (PPI), una de sus mayores herencias entregadas a la academia ha sido incentivar a los jóvenes para que ingresen a él, pues reconoce que es una gran oportunidad para expandir los caminos de la investigación en la universidad, labor que desea consolidar.

 
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